Tratamiento de la salud mental
La salud mental es un estado de bienestar mental que permite a las personas hacer frente a los momentos de estrés de la vida, desarrollar todas sus habilidades, poder aprender y trabajar adecuadamente y contribuir a la mejora de su comunidad. Es parte fundamental de la salud y el bienestar que sustenta nuestras capacidades individuales y colectivas para tomar decisiones, establecer relaciones y dar forma al mundo en el que vivimos. La salud mental es, además, un derecho humano fundamental. Y un elemento esencial para el desarrollo personal, comunitario y socioeconómico.
¿Cómo hacen los profesionales de la salud mental para diagnosticar los trastornos?
Un psiquiatra, psicólogo, asistente social clínico u otro profesional de la salud mental puede hacer un diagnóstico de una afección de salud mental. Tu médico de atención primaria también puede participar en una evaluación diagnóstica o remitirte a un especialista en salud mental.
El diagnóstico puede basarse en lo siguiente:
- Antecedentes clínicos de enfermedad física o trastornos de salud mental en ti o en tu familia
- Un examen físico completo para identificar o descartar una afección que pueda estar causando los síntomas
- Preguntas sobre tus preocupaciones actuales o por qué estás buscando ayuda
- Preguntas acerca de cómo los eventos o cambios recientes en tu vida (traumas, relaciones, trabajo, muerte de un amigo o pariente) han afectado la manera en que piensas, sientes o te comportas
- Cuestionarios u otras pruebas formales que solicitan tu opinión sobre cómo piensas, sientes o te comportas en situaciones típicas
- Preguntas sobre el consumo pasado y presente de alcohol y drogas
- Un historial de trauma, abuso, crisis familiares u otros eventos importantes de la vida
- Preguntas acerca de pensamientos pasados o actuales con respecto a la violencia contra ti mismo o contra otros
- Cuestionarios o entrevistas completados por alguien que te conozca bien, como un padre o cónyuge
¿Cuándo se necesita una evaluación o tratamiento?
Cada afección de salud mental tiene sus propios signos y síntomas. Pero, en general, puede ser necesaria la ayuda profesional si tienes:
- Cambios en la alimentación y en los horarios de sueño
- Incapacidad para afrontar los problemas o las actividades de la vida diaria
- Sensación de desconexión o retiro de las actividades normales
- Pensamientos inusuales o "mágicos"
- Ansiedad excesiva
- Tristeza, depresión o apatía prolongadas
- Pensamientos o declaraciones sobre suicidio o daño a otros
- Abuso de sustancias
- Cambios extremos de humor
- Ira excesiva, hostilidad o comportamiento violento
Muchas personas que tienen trastornos de salud mental consideran que sus signos y síntomas son parte normal de la vida o evitan el tratamiento por vergüenza o miedo. Si te preocupa tu salud mental, no dudes en pedir consejo.
Consulta a tu médico de atención primaria o pide una cita con un psiquiatra, psicólogo u otro profesional de la salud mental. Puede ser importante para ti encontrar un profesional que esté familiarizado con tu cultura o que demuestre una comprensión del contexto cultural y social que sea relevante para tus experiencias e historias de vida.
Con el apoyo apropiado, puedes identificar afecciones de salud mental y recibir tratamiento apropiado, como medicamentos o asesoría.
Atención y tratamiento de la salud mental
Las iniciativas nacionales de fortalecimiento de la salud mental no deben limitarse a proteger y promover el bienestar mental de todos, sino también atender las necesidades de las personas que padecen afecciones de salud mental.
Esto debe hacerse mediante la atención de salud mental de base comunitaria, que es más accesible y aceptable que la asistencia institucional, ayuda a prevenir violaciones de derechos humanos y ofrece mejores resultados en la recuperación de quienes padecen este tipo de afecciones. La atención de salud mental de base comunitaria debe proporcionarse mediante una red de servicios interrelacionados que comprendan:
- servicios de salud mental integrados en los servicios de salud generales, ofrecidos comúnmente en hospitales generales y en colaboración con el personal de atención primaria no especializado;
- servicios comunitarios de salud mental a nivel comunitario, que puedan involucrar a centros y equipos comunitarios de salud mental, rehabilitación psicosocial, servicios de apoyo entre pares y servicios de asistencia para la vida cotidiana, y
- servicios que brinden atención de salud mental en los servicios sociales y entornos no sanitarios, como la protección infantil, los servicios de salud escolar y las prisiones.
Dado el enorme déficit de atención de diversas afecciones de salud mental, como la depresión y la ansiedad, los países deben encontrar formas innovadoras de diversificar y ampliar la atención para estas afecciones, por ejemplo mediante servicios de asesoramiento psicológico no especializado o de autoayuda digital.

